Soledad que me contagias, te pierdes en el horizonte, me quemaste con tu magia.
Flor enamorada en una tierra virgen, te pierdes entre mil deseos.
¿Estarás todavía en mis brazos? Pierdo mi sueño, deseo infinito.
Respiro el aire que alguna vez fue tuyo, traigo el arte a una tierra soñada.
Estábamos tan cerca y al mismo tiempo tan lejos. ¿Podré percibirte una vez más?
¿Recuerdas que compartimos el mismo horizonte?
Que sabíamos que las nubes que algún día cubrieron tu cuerpo, me darían el agua para bañarme de ti.
Ahora estoy aquí, aunque no te pueda tocar.
Hoy llegaré a suelo firme respirando la fragancia de la belleza que te rodea, emparejando tu vida, sanando las heridas con la dulzura, producto del amor.